No conocía Europa pero se animó a comprar un pueblo escondido en España
EL DUEÑO BUSCA INVERSORES PARA REFORMAR LAS EDIFICACIONES
27 de marzo de 2026
20:42
Escuchar NotaSeguir en Jason Lee Beckwith compró el pueblo Salto de Castro, en la frontera entre España y Portugal.
España es un destino conocido por sus paisajes, playas y naturaleza, pero también por sus pintorescos pueblos escondidos entre los montes. A pesar de ser un país muy codiciado por los turistas, todavía hay aldeas con pocos habitantes, especialmente en el centro, que mantienen su encanto.
Fue de uno de estos territorios del que se enamoró el estadounidense Jason Lee Beckwith. Sin antes haber pisado Europa y sin saber español, el hombre supo que su destino estaba en suelo ibérico.
A través de Idealista, una plataforma de alquiler y venta de casas, vio un anuncio insólito: vendían una aldea entera deshabitada en una de las nueve provincias que componen la comunidad autónoma de Castilla y León. Salto de Castro, en la provincia de Zamora, fue adquirido por la módica suma de €310.000 (US$365.500). “Aunque suene a loco, supe que ese era mi futuro”, confesó el nuevo propietario en una entrevista con la agencia EFE.
LOS PLANES DE BECKWITH
Jason Lee Beckwith no es principiante en el rubro hospitalario, ya que era propietario de un hostel en California. En 2024, junto a su esposa Ana Cristina Machado, buscaban una nueva apuesta turística y encontraron esta oportunidad. “No me traigo California a Zamora, la dejo atrás y mi vida estará en España”, declaró Beckwith al diario español El País.
EL ESTADO ACTUAL DEL PUEBLO
El pueblo cuenta con 44 viviendas, además de un bar, una iglesia, una escuela, un antiguo cuartel de la Guardia Civil, una piscina, zonas deportivas y un hotel que podría tener 14 habitaciones. Además, hay un embalse donde podría funcionar un barco turístico.
El pueblo, ahora bajo el mando de su nuevo propietario, tiene una cuenta en Instagram donde muestra los paisajes, edificios y el proceso de restauración. A fines del 2025, se publicó un anuncio sobre la búsqueda de inversores: “Comenzar a reunir los €5.000.000 a €7.000.000 necesarios para restaurar todo”.
Beckwith planea mantener la arquitectura original y recuperar la esencia del pueblo: “Este proyecto creará empleo, revitalizará el patrimonio y fomentará el turismo sostenible en el oeste de España. Acompáñanos en la reconstrucción de Salto de Castro: reviviendo un pueblo y renaciendo un mundo”, comenta en su red social.
UN PUEBLO SIN HABITANTES
Salto de Castro solía ser un pueblo lleno de vida. Construido en 1946 por Iberduero, actualmente Iberdrola, tenía como objetivo proporcionar vivienda y servicios a las familias de los obreros que trabajaban en la construcción de una presa, según explican desde La Lista Roja, una herramienta de participación social para dar a conocer el patrimonio del territorio español.
Su construcción fue de vital importancia debido a la fuerte demanda de energía eléctrica que se produjo en España en esa época, indica el archivo Histórico de Iberdrola y la Industria Eléctrica en España. Sin embargo, en 1989, la Guardia Civil y los pobladores fueron trasladados a otra zona, dejando el lugar vacío.
La suerte de Salto de Castro no mejoró con el tiempo; a principios de los 2000, una familia adquirió el pueblo con la intención de transformarlo en un espacio turístico, pero la crisis del 2008 frustró sus planes.
