Las Islas en el Caribe que Habilitan el Acceso a la Ciudadanía si Comprás una Casa
La vivienda ya no es solo una inversión inmobiliaria, también se convierte en una vía rápida para acceder a una segunda ciudadanía. 17 de enero de 2026 20:48
Cada vez más avisos inmobiliarios ofrecen un pasaporte. Se dice que la volatilidad política y social en Estados Unidos está impulsando un aumento del interés.
Cinco países insulares de la región —Antigua y Barbuda, Dominica, Granada, San Cristóbal y Nieves, y Santa Lucía— ofrecen la ciudadanía por inversión (CBI, por sus siglas en inglés) desde apenas US$200.000.
Comprar una casa en el Caribe puede implicar no solo un cambio de paisaje, sino también un respaldo legal y migratorio. Al comprar una vivienda, también se obtiene un pasaporte que concede al titular acceso sin visa a hasta 150 países, incluido el espacio Schengen de Europa y, en todos los casos salvo Dominica, también al Reino Unido.
Para los más acaudalados, la ausencia de impuestos como el de las ganancias de capital y el de sucesiones —y en algunos casos también sobre los ingresos— es otro gran atractivo. Además, los cinco programas de la región permiten a los compradores conservar su ciudadanía actual.
En Antigua, los agentes inmobiliarios tienen dificultades para responder a la demanda, afirma Nadia Dyson, propietaria de Luxury Locations. “Hasta el 70% de todos los compradores en este momento buscan obtener la ciudadanía, y la gran mayoría proviene de Estados Unidos”, le dice a la BBC.
“No hablamos de política con ellos, pero el panorama político inestable (en Estados Unidos) es sin duda un factor. “Hace un año, a esta altura, se trataba principalmente de compradores motivados por el estilo de vida y algunos pocos interesados en la ciudadanía por inversión. Ahora todos dicen: ‘quiero una casa con ciudadanía’. Nunca habíamos vendido tantas como ahora”.
La compra de una vivienda en países como Antigua o Santa Lucía puede habilitar la obtención de un pasaporte con amplia libertad de circulación internacional. A pesar de que el programa de Antigua no exige un requisito de residencia, algunos compradores están evaluando mudarse de manera permanente, señala Dyson, y agrega: “Algunos ya se han trasladado”.
Los ciudadanos estadounidenses representan la mayor parte de las solicitudes de ciudadanía por inversión en el Caribe durante el último año, según expertos en migración por inversión de Henley & Partners. Ucrania, Turquía, Nigeria y China figuran entre los otros países de origen más frecuentes de los solicitantes, según la firma británica, que cuenta con oficinas en todo el mundo.
La empresa añade que, en términos generales, las solicitudes para los programas de ciudadanía por inversión del Caribe aumentaron un 12% desde el cuarto trimestre de 2024. Desde la violencia armada hasta el antisemitismo, todo contribuye a mantener a los estadounidenses en vilo, según Dominic Volek, de la consultora.
“Entre un 10% y un 15% efectivamente se muda. Para la mayoría, se trata de una póliza de seguro frente a aquello que les genera preocupación. Tener una segunda ciudadanía es un buen plan de respaldo”, explica. Volek señala que las facilidades para viajar que brindan los pasaportes caribeños resultan atractivas para los empresarios y que también pueden representar un beneficio en términos de seguridad. “Algunos clientes estadounidenses prefieren viajar con un pasaporte políticamente más neutral”.
La volatilidad política y social en Estados Unidos impulsa el interés por programas de ciudadanía por inversión en el Caribe. Antes de la pandemia de Covid, Estados Unidos ni siquiera figuraba en el “radar” de Henley, continúa Volek. Las restricciones a la movilidad resultaron “un verdadero shock” para las personas de alto poder adquisitivo acostumbradas a viajar libremente en jets privados, lo que impulsó el primer aumento de solicitudes de ciudadanía por inversión desde Estados Unidos. El interés volvió a intensificarse tras las elecciones estadounidenses de 2020 y 2024.
“Hay demócratas a los que no les gusta Trump, pero también republicanos a los que no les gustan los demócratas”, señala Volek. “En los últimos dos años pasamos de no tener ninguna oficina en Estados Unidos a contar con ocho en las principales ciudades, y otras dos o tres abrirán en los próximos meses”, finaliza.
Por Gemma Handy, BBC Mundo. Ver nota original


