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Insólito: construyeron un rascacielos de 200 metros de altura y se olvidaron el hueco del ascensor
Benidorm es la segunda ciudad del mundo con más rascacielos por habitante.
30 de abril de 2026 – 17:33
La ciudad de Benidorm, situada en la costa blanca en Alicante, España, es un caso de estudio. Una zona que comenzó como un pequeño pueblo de pescadores en el Mediterráneo, se convirtió en el “Nueva York español”, también conocido como “Beniyork”, por sus 80 edificios de más de 100 metros. Estas cifras la posicionan como la segunda ciudad del mundo con más rascacielos por habitante.
Benidorm se convirtió en el “Nueva York español” por su gran cantidad de torres. Esta zona costera representa un gran atractivo para la población española y europea, sobre todo para los jubilados, ya que se consolidó como una ciudad accesible con playas adaptadas para personas con movilidad reducida. A su vez, los 300 días de sol al año y el clima templado producen que sus 74.000 habitantes permanentes se cuatripliquen durante la temporada alta, época en la que alberga a 400.000 viajeros.
Es en esta zona repleta de contradicciones en la que se da un hecho impensable: al rascacielos Intempo, diseñado por Roberto Pérez Guerras, le faltó el hueco del ascensor. El edificio estaba pensado originalmente para albergar 20 pisos. Sin embargo, una decisión de último momento hizo que se duplique esta cantidad y se ubique en 47. Esta expansión no se pensó con detalle.
¿Cómo es el edificio?
Intempo comenzó su construcción en 2006, en medio de la fiebre benidormense por los rascacielos. En un contexto donde cuanto más alto mejor, los desarrolladores de este edificio no querían ser menos, por eso hicieron dos torres de 200 metros, unidas en la parte de arriba por un puente.
Todo parecía marchar bien. Una idea ambiciosa en un pueblo ambicioso. Pero llegó la crisis española de 2008 y tras ella problemas financieros que obligaron a paralizar la obra. La estructura, ya erguida y visible desde todos los puntos del territorio, permaneció durante años abandonada.
Tras la pausa, se retomó la construcción, pero no como era esperado. Los cambios de constructoras, junto con los retrasos salariales, produjeron errores y descuidos graves. El diario español El País enumera algunas de las inoperancias que se llevaron a cabo durante este período constructivo. Una de las más llamativas es que hasta que los primeros 23 pisos no estuvieron construidos no se pusieron montacargas para los operarios que subían y bajaban escaleras. Tampoco tenían los planos del piso 47, cuando ya tenían hormigón puesto en el piso 46.
Sin embargo, la mayor sorpresa se la llevaron en enero del 2012: no habían dejado espacio para el ascensor en las plantas superiores. “El espacio estaba calculado para un bloque de 20 plantas,” explican las fuentes consultadas por El País, quienes añaden que en mayo de ese año los arquitectos directores del proyecto renunciaron a su desarrollo.
Finalmente, en 2021 -14 años después del inicio de la obra- Intempo abrió sus puertas al público. Con 198 metros, 47 plantas y departamentos a la venta desde €200.000 hasta más de €1.000.000, el edificio se convirtió en un emblema de la ciudad. Sus complicaciones (y descuidos) quedaron como parte de la historia del rascacielos más alto de Benidorm.
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