
DURANTE LA FINAL DEL MUNDIAL: ASÍ ES LA CASA DE CAMPO DE WANDA NARA EN MILÁN DONDE LE ENTRARON A ROBAR
Mientras la empresaria se encontraba en Nueva Jersey por la final del Mundial 2026, tres personas ingresaron a su residencia en las afueras de Milán.
* 20 de julio de 2026
* 12:18
Este domingo, mientras la Argentina disputaba la final del Mundial contra España en el Estadio Nueva York/Nueva Jersey, donde la Albiceleste buscaba alzarse con su cuarto título mundial, Wanda Nara sufrió un robo en una de sus propiedades.
La conductora anunció a través de sus redes sociales que tres personas entraron a su casa de campo en Milán, Italia, mientras ella se encontraba en el estadio. “Mientras me encontraba trabajando para una marca en la final, entraron tres personas a robar a mi casa de campo en Milán”, escribió Wanda en sus historias de Instagram. Según el relato de la empresaria, sus hijos, que estaban al cuidado de su madre, Nora Colosimo, “están bien a pesar del gran susto”.
Maxi López, al enterarse del suceso, buscó vuelos para regresar y confirmó que tendrán custodia por un tiempo. Nara precisó que durante el robo los delincuentes se llevaron documentos de la familia.
La empresaria, antes de viajar a la final de la Copa del Mundo, se había dirigido junto a sus hijos a su casa de campo ubicada en Galliate. Fue en esa propiedad donde, un día después de partir rumbo a Estados Unidos, tres personas ingresaron a robar.
ASÍ ES LA CASA DE WANDA EN MILÁN
“Mi lugar de paz, mi casa de campo”. Así es como Wanda ha descrito en más de una oportunidad a su casa de campo italiana.
Esa propiedad fue adquirida durante su relación con Mauro Icardi y se convirtió en un refugio perfecto para ellos y sus hijas, Francesca e Isabella, así como para los tres hijos que Nara tiene con Maxi López: Valentino, Benedicto y Constantino.
Se trata de un espacio rodeado de verde, inmerso en un bosque con un jardín muy bien cuidado, que recuerda el lujo de las familias aristocráticas italianas del siglo XX. En las imágenes se puede ver una gran residencia de campo, rodeada de árboles y con una marcada impronta europea, donde la vegetación prácticamente forma parte de la arquitectura.
Buena parte de las paredes están cubiertas por una enredadera, lo que le da a la propiedad un aspecto de casona antigua, casi escondida dentro del paisaje.
Distribuida en dos plantas, la vivienda conserva un espíritu campestre en su interior. La decoración mezcla referencias inglesas e italianas, con paredes en colores intensos, muebles de madera, textiles neutros y numerosas imágenes vinculadas con el mundo ecuestre.
Uno de los espacios más llamativos es el comedor, organizado alrededor de una extensa mesa de madera rústica. Al fondo, unas puertas vidriadas de gran altura se abren directamente hacia el parque, permitiendo que el verde exterior se convierta en parte de la escena.
La cocina también responde a una estética clásica y familiar, con muebles blancos, mesadas de madera y un revestimiento de azulejos rectangulares en tono claro. En el centro, se destaca una cocina de grandes dimensiones, coronada por una campana.
En el dormitorio principal, las paredes verde grisáceas contrastan con una cama de madera maciza, vestida con almohadones y mantas en tonos tierra. Una gran ventana deja ver el bosque que rodea la propiedad, mientras que las cortinas pesadas y los cuadros de caballos mantienen el lenguaje clásico del resto de la casa.
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**Fuente: LA NACION**

