
CUANDO EL DESAFÍO YA NO ES CONSTRUIR EDIFICIOS, SINO TRANSFORMAR UNA CIUDAD
Desarrolladores analizaron cómo los grandes proyectos inmobiliarios impactan sobre el crecimiento urbano, la infraestructura, el comercio y la vivienda.
* 2 de junio de 2026
* 18:17
* 8 minutos de lectura
Por Iñaki Zurueta
Escuchar NotaSeguir en Lucas Salvatore (Idero), Candela Contreras (LA NACION), Ricardo Griot (Pecam) y Jeremías González Toledo (Inarch).
¿Qué hace que un desarrollo inmobiliario deje de ser una inversión y se convierta en una herramienta capaz de modificar el entorno? Esta pregunta fue el disparador que atravesó el panel “El poder transformador de los proyectos”, realizado durante la undécima edición del Summit de Real Estate de LA NACION.
La conversación reunió a Lucas Salvatore, presidente de Idero; Ricardo Griot, CEO de Grupo Pecam; y Jeremías González Toledo, director comercial de Inarch, quienes expusieron experiencias muy distintas entre sí, pero atravesadas por el desafío común de cómo planificar proyectos capaces de generar cambios urbanos a largo plazo.
Es momento de comprar, no de vender: los principales brokers anticipan una suba en el precio de las propiedades.
Mientras Salvatore habló sobre el crecimiento acelerado de Añelo, en el corazón de Vaca Muerta, Griot explicó la lógica detrás de los grandes planes que su compañía desarrolla en Rosario. Por su parte, González Toledo analizó el caso de Vía Viva, el proyecto comercial que se extiende bajo el viaducto del tren Mitre y busca conectar distintos sectores de la Ciudad de Buenos Aires.
YA NO SE CONSTRUYEN EDIFICIOS, SE REDEFINEN CIUDADES
Para Salvatore, el principal indicador de transformación aparece cuando un proyecto debe responder a un crecimiento poblacional extraordinario. “Si vemos Añelo, que está en el corazón de Vaca Muerta, hace 10 años había 800 habitantes, hoy hay 15.000 y se proyecta que haya entre 45.000 y 50.000 para 2032”, señaló.
Según explicó el presidente de Idero, semejante expansión genera un cambio exponencial en toda la infraestructura y en la habitabilidad. Además, obliga a pensar mucho más allá de la construcción de viviendas aisladas y exige desarrollar infraestructura, servicios y soluciones habitacionales capaces de acompañar la evolución de toda una comunidad.
“Nosotros tenemos una visión de transformar a partir de la construcción en escala”, coincidió Griot. En ese sentido, explicó que los desarrollos del tipo máster plan permiten intervenir sobre grandes extensiones de tierra, incorporando calles, plazas, equipamiento urbano y nuevos servicios.
Desde otra perspectiva, González Toledo planteó que el desafío consiste en conectar espacios urbanos ya consolidados. “Para mí la clave es que el proyecto no se puede olvidar ni puede dejar de comunicarse con el entorno”, sostuvo, al describir Vía Viva.
Según explicó, el proyecto atraviesa sectores muy distintos de la ciudad —desde el Barrio Chino hasta el área cercana al Hipódromo— y requiere comprender tanto los flujos de personas como las características propias de cada zona.
ROSARIO, BUENOS AIRES Y VACA MUERTA: TRES FORMAS DISTINTAS DE TRANSFORMAR EL TERRITORIO
Aunque las realidades son diferentes, los tres desarrolladores coincidieron en que el crecimiento urbano necesita planificación. En Rosario, Griot explicó que desde la empresa trabajan sobre grandes extensiones de tierra ubicadas tanto al norte como al sur de la ciudad.
“Tenemos un gran proyecto en la zona sur de Rosario, donde buscamos integrar un sector que históricamente tuvo menos desarrollo, en lo que se conoce como las tierras del Batallón 121. Allí estamos avanzando en una urbanización de aproximadamente 150.000 m² y ya estamos finalizando el primer edificio”, de entre 25.000 y 28.000 m². “Creemos que va a generar un antes y un después en ese espacio, porque vuelve a construir ciudad”, contó.
En Buenos Aires, González Toledo describió cómo Vía Viva evolucionó desde una primera etapa fuertemente gastronómica hacia una propuesta más diversa. “Lo que más hace Vía Viva es conectar un entramado urbano que propone diferentes cosas”, resumió.
Mientras tanto, en Añelo, el crecimiento de la actividad energética continúa impulsando la demanda habitacional. “Diría que aproximadamente el 85% de lo construido es bastante precario… las empresas que operan allí necesitan estándares mucho más altos”, explicó Salvatore.
Además, detalló la importancia de la calidad de las viviendas, dado que “son personas que pasan 15 horas fuera de su hogar, por lo que la calidad de la vivienda es fundamental”.
LA RECONVERSIÓN DE LAS EMPRESAS EN LA NUEVA ERA
Uno de los temas que más interés despertó durante el panel fue el futuro de la construcción y el impacto que pueden tener los nuevos sistemas constructivos. “Hicimos el primer edificio modular de seis pisos de la Argentina. El último edificio lo montamos en 28 días corridos y el proceso entero fue de cinco meses”, explicó Salvatore.
“Me gusta más hablar del costo eficiente”, afirmó Griot. Según explicó, después de años de inflación elevada, toda la cadena de valor está obligada a revisar procesos y mejorar productividad.
González Toledo coincidió en que el futuro del sector estará cada vez más vinculado a la capacidad de adaptación de las empresas. “Lo que más importa no es tanto el costo, sino qué tan eficiente sea tu estructura y qué capacidad tengas de adaptarte”, sostuvo.
INNOVACIÓN Y FINANCIAMIENTO EN LOS PROYECTOS
Hacia el final del panel, la conversación derivó hacia los mecanismos de financiamiento. Salvatore presentó iniciativas vinculadas a Vaca Muerta que buscan ampliar el acceso a la inversión inmobiliaria mediante instrumentos financieros y esquemas de tokenización.
“Lanzamos el primer fideicomiso financiero inmobiliario con oferta pública vinculado a Vaca Muerta y la emisión se completó al 100% la semana pasada”, declaró.
Por su parte, Griot insistió en la necesidad de recuperar el crédito hipotecario como herramienta estructural para reducir el déficit habitacional. “Necesitamos darle a la demanda las posibilidades que necesita el crédito hipotecario”, sostuvo.
Para González Toledo, además del financiamiento, el futuro dependerá de la capacidad de adaptación de las empresas y lograr resultados a contramano de cómo va el mercado.


